TrueHope bipolar disorder logo
leer historias
historia de Mario León

Mi Nombre es Mario León vivo en San José, Costa Rica y estuve medicado desde los 13 hasta los 27 años con todo tipo de drogas psiquiátricas.

La larga lista de psiquiatras con sus diagnósticos -cada uno de ellos con un tipo de droga o drogas diferentes- venía, por supuesto, con una respuesta desesperanzada o ambigua cuando preguntaba si me iba a sentir mejor o si algún día podría llevar una vida normal. Finalmente se me dijo que sufría de un cuadro ezquizo-afectivo, un diagnóstico curiosamente muy disímil al primero que se me dio; cuando me sugirieron que sufría de una depresión exógena.

Podría hablar de lo horrible que fue estar sumido en los efectos secundarios de las drogas, del sufrimiento que sentía entonces, el que le fundaba a quienes me querían, el odio que me generaba vivir antes de que me enterara de True Hope… Pero en lugar de eso, como asumo que cualquier persona en realidad lo que está buscando al leer esto es ESPERANZA; no tener más miedo, saber y oír de otros como yo que sí existe una salida a la depresión, prefiero contarles lo bella que es la vida hoy para mí después de dos años de haber tomado la mejor decisión de mi vida.

En Febrero de 2007 mi prima que vive en Canadá y se encontraba de visita en Costa Rica, me comentó que existía una alternativa diferente para el tratamiento de la depresión. En un principio me era extraño tan si quiera pensar que yo podría tener una vida normal; sin duda alguna se me había olvidado completamente que era sentirse bien y hasta me había acostumbrado al status de enfermo con el que se referían a mí. Pero de algo sí estaba seguro: cualquier cosa era mejor que lo que estaba sintiendo y había sentido todo este tiempo.

Fue entonces cuando decidí ponerme en contacto con True Hope. Empecé mi tratamiento en Marzo de ese mismo año y desde el primer día que hablé con mi consejero sentí algo que nunca antes había sentido: Honestidad y Esperanza. Unas pocas semanas después mi vida había dado un giro de 180 grados: me sentía VIVO en todo el sentido de la palabra. Fue como si me hubiera quitado una venda de los ojos, vi la vida con todos sus colores.

Los meses de julio y agosto durante todos los años anteriores eran los meses en los que me sentía peor, meses de crisis. Hoy comprendo que este hecho tenía que ver con la tristeza con la que entendía mi cumpleaños en la media en que sumaba otro año a mi sufrir. El año que comencé mi tratamiento con True Hope fue diferente; a pesar del recelo que mi familia revelaba cuando se acercaba esta época, yo no sentía ningún miedo en absoluto pues estaba tan ocupado viviendo mi nueva vida que rápidamente la depresión se había convertido en un recuerdo lejano.

Para Agosto de este mismo año ya me había liberado todos los medicamentos. En menos de un año me desintoxiqué de una larga lista entre los que estaban: Haldol, Lamictal, Remeron, Edronax, Seroquel y otros. En mi caso no sentí ningún efecto adverso en el proceso… tan grande era el deseo que sentía de no tener que tomar más de estas drogas que mi consejero me tuvo que pedir paciencia en más de una ocasión. En ese pasado oscuro era usual para mí tomar de la vida sólo lo que me convenía; y el alcohol, era mi manera de escapar, de evadir la situación que estaba viviendo. Finalmente soy capaz de apreciar la vida en toda su bellísima gama de situaciones. He aprendido incluso a disfrutar los momentos en los que no me siento muy bien, porque he comprendido que todos en la vida, tenemos días buenos y otros no tan buenos… que esto es también parte de la gran aventura que es la vida.

Hoy, dos años después, llevo una vida tan normal que a veces se me olvida que una vez viví toda esa pesadilla. Gracias a personas como Julio y todos en True Hope hoy les puedo decir que la vida es bella, que la depresión para mí ya no es más que un recuerdo.

  
historia anterior
indice de historias
siguiente historia